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Optimismo Vital. Claves para ser el arquitecto de tu propio destino

En Bilbao, a 5 de marzo de 2007




Vamos a hablar del optimismo. ¿Por qué tanto interés por mi parte en enseñar a la gente la maravilla más grande que hay, que es la propia existencia, y que este mundo nuestro no es un valle de lágrimas? Lo convertimos nosotros en valle de lágrimas. La tesis central, que yo llevo pensando y desarrollando hace muchísimo tiempo, -lo sabéis quienes me hayáis leído en los libros de valores humanos-, que ahora la psicología positiva a eso le llama fortalezas humanas. Y, en breve, saldrán toda esa serie de fortalezas humanas publicadas, pues, en dos o tres años. Pero yo tenía que hacer una publicación que llegara a la gente, de tal manera que, en cualquier lugar de España y del mundo: al menos la idea que tengo clara de que está en las manos del ser humano al menos en un 80% el que seamos todos los arquitectos de nuestra vida de nuestro destino. Que en las peores circunstancias, en el último lugar del mundo, en Biafra, en el lugar más pobre de la India , vamos los psicólogos y hacemos una encuesta y, de cada diez personas, 6-7 se consideran que tienen un cierto nivel de felicidad, se consideran felices. Lo hacemos aquí en Bilbao, lo hacemos en Madrid y pasa lo mismo.

Es cuestión básicamente de actitud. Y, luego, esa gasolina de la vida, esa energía positiva que está en todo, en todos los seres, pero que en nosotros, en los seres humanos, de manera consciente se convierte en actitud conscientemente positiva que es la que tienen todos los grandes inventores, descubridores, pensadores, cualquiera de vosotros o de nosotros que hagamos algo con ilusión. El que tiene metas y objetivos, o pone una carga suficiente de optimismo vital, o va para atrás, o aquello no funciona. Yo en mi libro hablo de personas tónicas -o personas medicina- y de personas tóxicas. Hablo de personas corcho, que te elevan, te hacen flotar, y personas plomo, que te hunden, personas, sin ser malas personas, pero que con su actitud siempre recreándose en el dolor, siempre quejándose, siempre "que la vida está muy mal", etc. Cuando te das cuenta te han chupado toda la energía y te quedas sin ganas de nada, por muy positivo que seas. Y personas tónicas, personas medicina, personas con ilusión, que cuando te vas de ellas, te vas con las pilas cargadas.

Está en nuestras manos, somos nosotros. Cuando estos engaña bobos, en fin, seres primarios, dicen que son capaces de curar, de leer el destino. Los psicólogos que haya por aquí, pues estarán deseando de que habla en este sentido. Nadie puede leer el destino de nadie, nadie tiene poderes sobre nadie, tú tienes el poder, es tu mente, es tu ilusión, son tus ganas de vivir. El mayor poder lo tenemos nosotros en nuestra propia mente, somos y nos convertimos en lo que pensamos y decimos de nosotros mismos. Yo que hablo con tanta gente y que, lógicamente, pues, cuando vienen con problemas del tipo que sea tengo que enseñarles, como dice Epicteto, que todos los asuntos tienen dos asas, un asa por la que son manejables los asuntos y otra por la que no son manejables. Claro, mi trabajo como psicólogo, como educador y como consejero de personas que necesitan -me da igual que sean del punto de vista de la empresa, de la sanidad-, pues necesitan una persona que esté trabajando estos temas y, a veces lo hago. Siempre se trata de enseñarles que ese asunto lo manejan por ese asa, que realmente es manejable y porque tenemos éxito y solución. Pues bien, yo que me dedico a esto, hace cinco años tuve una experiencia que me ayudó más que nada a darme cuenta de que lo que digo de palabra lo viví, lo padecí yo. Os cuento.

Estoy en Fuengirola. Para que veáis la fuerza del pensamiento y por qué tengo esta energía y porqué sé que nos convertimos en lo que pensamos y si alguien consigue meterse en tu mente se apoderará de ti, hará de ti lo que quiera, pero eres tú el dueño de tu destino, en las peores circunstancias. Empiezo por contar esta historia. Un día lavándome los dientes, veo que sangro. No sé si era como cuando tuve úlcera de duodeno, cuando era joven. "No vaya a ser que tenga ulcera. Voy al médico y el médico me dice que vaya desde Fuengirola a Málaga para que me hicieran unas placas. Fui con mi mujer y veo que me repiten las placas, le veo una cara muy rara a mi mujer. El médico -unos treinta y tantos años- me dice: "quiero que usted no se preocupe", me dice. "Yo, de momento, me estoy empezando a preocupar porque usted me dice que no me preocupe". Pero, "le hemos detectado en cada pulmón un tumor". Yo tengo la mente muy positiva, pero el Tierno que a veces es duro, aquí se convirtió más tierno todavía. Me tranquilizo. "Bueno, ¿esto tiene operación?" "Sí, sí esto tiene operación, no se preocupe". Cuando hablé con mi mujer le dije: "no sé, los libros que estoy escribiendo... os quedará para vivir". Porque yo soy mi propio jefe.

En fin, ya preparándome, pues, para... Lo que es pensar que te vas a morir. Desde ese momento, como yo estaba convencido, porque unas placas... Ante eso no puede hacer nada Bernabé Tierno, ni nadie. Empiezo a sentir un dolor en la espalda, cojo el coche y no podía conducir. Tuvo que venir mi hijo de Madrid. "Bueno, que sea lo que Dios quiera; no sé si duraré cinco meses, seis meses, un año". Coge mi hijo el coche y yo venía en la parte delante con él. Y un dolor tremendo en la espalda. Voy a Madrid, voy a la Clínica de La Milagrosa, donde está mi hermana que es Hija de la Caridad y enfermera. Ya todo el mundo estaba sobreaviso, preocupado. Bueno, el neumólogo ve las placas y me dice: "vamos a ver, no tiene usted nada en el pulmón, lo que tiene -no sé desde cuando- es una pequeña dilatación de la aorta ascendiente y el médico, al ver la placa, pues la ha interpretado así, pero usted no tiene esto". El dolor se pasó inmediatamente, porque alguien me dijo que todo aquello que me habían dicho no era verdad. Entonces me desapareció por completo el dolor.

¿Qué pasó? Sólo mi mente. Claro, doy gracias a Dios de que eso me pasara. Yo tengo que tener cuidado ahora con la tensión, etc. No tengo ningún problema, hay esa pequeña dilatación que la tengo controlada, pero yo pensé que me moría y mi mente y todo mi ser. La parte de la espalda donde me dijeron que tenía dos tumores mi mente mandaba señales eléctricas ahí. Nos convertimos en lo que pensamos. Si esto nos pasa físicamente, imaginad psicológicamente. Por eso, cuando decimos a los profesores que si a un niño le tratas como inteligente le conviertes en más inteligente, es la pura verdad, porque esa criatura hará lo posible por activar lo mejor de si mismo.

Me acuerdo de una chica perfectamente: Marta G., que tiene ahora veintitantos años. Con siete años no sabía leer y cuando yo le dije "yo doy cursos a los profesores, sé más que ellos, y tu nos eres tonta, eres muy inteligente y te lo voy a demostrar" Y conseguí que en mi despacho llevara cuatro o cinco tarjetas, al principio con el nombre, papá, mamá, al lugar y luego veintitantas tarjetas con el nombre puesto para que las colocara y leyera un poquito y empezara a tener confianza en si misma. Cogió tal ilusión esa chica, que yo le dije: "dentro de dos meses estarás leyendo la que mejor". Pues, mirad, estaba yo con Iñaki Gabilondo en la Cadena Ser y llevamos a esta niña. Dos meses después, estaba ya la primera en clase y leyó 78 palabras en un minuto. Esta niña, cuando dejó de pensar que ella era tonta, que no podía leer, y empezó a tener confianza en sí misma, todo cambió.

¿Por qué empiezo por decir estas cosas para hablar del optimismo? La manera en que interpretamos los acontecimientos es determinante. Es muy cómodo decir que no podemos hacer nada, es muy cómodo quejarnos, lamentarnos. No. El ser humano que más haga no emplea más allá de un 15 un 20% de sus posibilidades. Podemos muchísimo más de lo que hacemos, lo que ocurre es que vivimos en una vida negativa. Veis muchos telediarios, tenéis que enfermar. Niños de 14 años para abajo y personas mayores de 65 años no pueden ver el telediario, porque tienen que ir al psiquiatra constantemente. Está en nuestras manos regir nuestra propia vida y, queridos educadores, padres, profesores, toda la tarea que tenéis que hacer es que ese ser humano que está ahí, -si eres una profesora de escuela infantil, pues esa criatura-, en la medida que tenga pequeños éxitos y crea en sí mismo y suba su autoestima y se sienta más competente, está formando a una buena persona. Quienes hacen daño en esta vida son personas envidiosas, frustradas, acomplejadas. ¿Quien está a gusto con lo que es? ¿a qué se dedica? A disfrutar, a vivir, para qué va a perder su tiempo. ¿Pero cómo va a ser uno tan necio que nada menos que su tiempo lo va a dedicar a otra cosa que no sea vivir? Es tan corta la vida que nada ni nadie nos puede quitar el hecho de disfrutar cada día que amanece.

¿Quién es verdaderamente inteligente? ¿El que tiene mucho dinero, el que es muy famoso? No. El inteligente de verdad es el que desde hoy dice: "día que amanezca día que disfruto". Quien no lo haga, ¡tonto perdido! Si hablan mal de ti, si se meten contigo: ¿A ti qué mas te da? Nadie te puede hacer daño sin tu consentimiento, si tu no quieres, porque no estas disponible para nadie. Pero, ¿qué hacemos si se meten con nosotros? Estamos allí como esponjas, aspirando el mal que nos hacen. ¡Seremos bobos! No sabemos vivir, nos han enseñado a todo, menos a vivir. Ves a gente con 80 ó 90 años, a lo mejor todavía rumiando los males que le han hecho. Por eso, el inteligente perdona, porque si no perdonas la espina que te han clavado la tienes ahí, te hace daño. Es cuestión de inteligencia.
Bernabé Tierno




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«El mejor Prozac es la actitud positiva, sea como sea tu vida»

El Comercio Digital

A Bernabé Tierno no le importa que el avión llegue con retraso, que llueva o firmar pocos ejemplares de su nuevo libro. Y no le importa porque él es feliz, o ha aprendido a serlo. Con 'Los pilares de la felicidad' (Temas de Hoy) garantiza a todo aquél que lo lea que encontrará el camino del bienestar emocional. Sólo hay que seguir diez pautas. Ayer, el psicólogo las explicó en LibrOviedo.

-Este es su libro número 46 en 25 años. No está nada mal.
-Sí, llevo muchos años trabajando. Son libros de psicología positiva. Hablo de química cerebral, porque el famoso Prozac no ha curado casi nada. Lo que cura es la convivencia, el ejercicio físico...

-¿Son diez los pilares de la felicidad?
-Sí, y constituyen la base de una verdadera higiene mental y salud psíquica para saber vivir. El primer pilar es el amor a uno mismo, a los demás y a la vida.

-¿Y el siguiente?
-El sentido del humor, que es el que nos protege de todos los problemas. El último, es la fortaleza y grandeza de espíritu. Cuando alguien afronta la muerte de un ser querido o el desamor, debe saber que eso es circunstancial. En vez de lamentarse, hay que seguir y aprender de la experiencia.

-En 2006 presentó en Oviedo 'Hoy, aquí y ahora', donde daba doce claves para ser feliz. ¿En qué se diferencia de su nuevo libro?
-'Hoy, aquí y ahora' centra su atención en la importancia de vivir el presente. Este nuevo libro te dice cómo construir la felicidad día a día.

-A veces resulta difícil encarar situaciones negativas con optimismo.
-Ser feliz es sencillo. Lo primero que uno tiene que reforzar es el amor a sí mismo, a los demás y a la vida. Tenemos que ser nuestro mejor amigo. El mejor Prozac es la actitud positiva, sea como sea tu vida.

-En la suya debe faltar tiempo...
-Duermo cinco horas, no paro de viajar, de dar conferencias... pero estoy siempre de vacaciones. Cada día es una novedad para mí. Por eso no he envejecido. Estoy a tope.

-Asegura que vivimos una de media de 30.000 días.
-Eso las mujeres. Y una tercera parte estamos durmiendo, con lo cual nos quedan sólo 20.000 y si tienes 40 años, 10.000. A mi, claro, cuatro días... (ríe). De esta forma, uno se da cuenta de que nada debe quitar el disfrute de un solo día de nuestra vida.


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